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Presentación Clínica en la Universidad
21 de mayo, 18 hs.

Responsables: Ana Piovano, Alma Pérez Abella, Lucas Manuele y Eduardo Suárez
Lugar: Facultad de Psicología

Reseña

Un encuentro posible
El jueves 21 de mayo, se realizó la segunda actividad preparatoria hacia ENAPOL VII "El imperio de la imágenes", organizada por la EOL sección La Plata en conjunto con la Facultad de Psicología de la UNLP, cuestión que hizo de este encuentro un verdadero acontecimiento. El hecho de difundir y acercar el psicoanálisis a otros ámbitos del campo psi de nuestra ciudad, propició un clima de cierto entusiasmo entre los colegas que, provenientes de diversos lugares; miembros de la sección, miembros del Departamento de Psicología de la Dirección de Políticas de Salud de la UNLP, profesores y alumnos de la carrera de Psicología, se dieron cita en el nuevo edificio de esa unidad académica.

La actividad que se tituló "Presentación clínica en la Universidad", fue presidida por una mesa que estuvo conformada por Eduardo Suárez (Director de la EOL sección La Plata, Docente Titular de la Cátedra Clínica de adultos de dicha Facultad, miembro de la EOL y de la AMP), Ana Piovano (Docente de la cátedra Clínica de adultos y miembro de la EOL y de la AMP), Lucas Manuele (Jefe del Dto. de Psicología de la Dirección de Políticas de Salud Estudiantil de la UNLP, coordinador institucional de las PPS y asociado de la EOL sección La Plata), y en la coordinación, Alma Pérez Abella (Docente de la Cátedra Teoría Psicoanalítica, miembro de la EOL y de la AMP).

Para dar apertura e introducir el tema que convocaba la reunión, Ana Piovano presentó un video en el que distintas escenas/imágenes mostraban los usos de las pantallas en el siglo XXI: la pantalla como un órgano del cuerpo, los nuevos modos de lazo que el uso de la pantalla determina y la sustitución de la presencia real del cuerpo por su imagen, novedad que introduce el objeto tecnológico, promoviendo la ilusión de conectarse con un otro, como si estuviera presente en lo real.

En la presentación Alma Pérez mencionó que es fácilmente observable que estamos rodeados de imágenes reflejadas en pantallas. Imágenes que no es necesario imaginar, están ahí, frente a nuestros ojos, mirándonos. Pantallas que reflejan imágenes y que a la vez, con sólo un click, diseminan rápidamente información de la vida de los sujetos haciendo vacilar la frontera entre lo público y lo privado. Esta observación dejó planteada la necesidad de investigar las consecuencias de esta época, tanto para la subjetividad, como para la clínica. ¿Qué síntomas se presentan al momento de la consulta? ¿Las imágenes velan o tocan lo real? ¿Qué consecuencias se producen en el cuerpo? ¿Qué intervenciones son posibles desde el psicoanálisis? Estos fueron algunos de los interrogantes que orientaron y trazaron el encuentro.

A continuación Lucas Manuele, presentó su trabajo "El imperio de las imágenes y el uso de las pantallas", en el que comenzó describiendo un cuadro de situación acerca de la multiplicación de las pantallas, en la actualidad, en las que se suceden infinidad de imágenes que prometen el paraíso aunque también el desconcierto y la sorpresa del encuentro inesperado que causa su omnipresencia, denotando la invasión de la que somos objeto. También señaló que en este escenario, las imágenes vienen al lugar de las referencias simbólicas que tambalean en la actualidad, definiendo entonces un nuevo orden que parece establecer los límites del goce, incluso la promesa de un goce ilimitado.

Retomando la elaboración lacaniana sobre la función de desconocimiento, que la imagen suponía, de lo real del cuerpo despedazado en el estadio del espejo, subrayó la situación de las imágenes en la actualidad, delimitada por M. Tarrab, en "El ojo bulímico y el lobo", como renegación de lo real.

Manuele marcó que este imperio de las imágenes opera sobre las subjetividades contemporáneas determinando nuevas formas de sufrimiento y, por lo tanto, nuevos desafíos para la práctica analítica.

A continuación, presentó dos viñetas en las que se pudieron palpar rasgos de la subjetividad actual, su modo de presentación en la clínica, los nuevos modos de lazo y el uso singular de la pantalla establecido por cada uno de estos sujetos; la renegación de lo real del sexo y de la muerte. También transmitió las modificaciones que una práctica sin límites con las pantallas había producido en la economía libidinal de esos sujetos. Al mismo tiempo, señaló la dificultad para ubicar el margen de maniobra posible para el analista en este tipo de presentaciones, en las que el lazo al Otro se encuentra cortocircuitado, ubicándose el refugio de los sujetos en una práctica de goce que los deja en un impasse, detenidos, perdidos en un mundo donde se cree que todo es posible: renegar del agujero que la pérdida deja en el cuerpo de un sujeto o acceder al goce sin pasar por el cuerpo del Otro. La interpretación por el equívoco fue la herramienta del analista que operó en estos dos casos, perforando la pantalla y dando paso al advenimiento de un decir subjetivo que, propiciaría un encuentro posible.

Eduardo Suárez encabezó su ponencia con el interrogante acerca de cómo se produce el deslizamiento desde "la imagen reina" hacia el actual "imperio de las imágenes". Desarrolló esta cuestión para luego desembocar en un detallado comentario clínico sobre las viñetas escogidas.

Señaló que en "La imagen reina", conferencia dictada por J.-A. Miller en Río de Janeiro (1995), se trata de la captura del goce por la imagen. La imagen reina es el lugar en el que el imaginario se amarra al goce, haciendo pasar el sufrimiento a la homeostasis que procura el principio del placer. Se produce allí, por obra del fantasma, un intento de regulación y enmarcado del goce. Homologó la función de "la imagen reina" con la satisfacción alucinatoria de la primera experiencia de satisfacción freudiana, para señalar que es inherente al ser hablante –dada su prematuración y consecuente desadaptación al mundo– recurrir a la satisfacción a través de las imágenes, cuestión que sella su exilio del reino de la necesidad. Suárez enfatizó que este es el punto en el cual la imagen cobra el valor de velo renegatorio de lo real.

Orientado por la pregunta inicial, ubicó que la tecnología, en tanto producto del funcionamiento articulado de la ciencia y el capitalismo, se dedica al cultivo de la imagen y la fantasía, constituyendo esa invasión el primer riesgo de la época. En consecuencia, la imagen tecnológica toma el relevo de la fantasía personal, lo que indica entonces aquello que marca el pasaje de "la imagen reina" al "imperio de las imágenes". Estableció como segundo rasgo de este imperio, el borramiento de las fronteras y su creciente ensanchamiento sin límites. Sin encallar en una lectura sociológica, Suárez subrayó la importancia de estudiar estas cuestiones ya que la clínica psicoanalítica implica al Otro, la sociedad y el contexto en el que viven los sujetos. Ello lo llevó hacia el interrogante sobre qué nos dice la clínica acerca del pasaje de la imagen como reino homeostático, a la imagen invasora y, qué clínica nos permite hacer este imperio de las imágenes.

Continuando su exposición, el Director de la sección La Plata, dijo que el síntoma en esta época, se presenta bajo la forma de la adicción (compulsión), en tanto el sujeto no puede ponerle límite a eso que hace saltar la regulación en un empuje hacia la muerte. Se arma un mundo inaccesible a las prohibiciones donde el sujeto cree encontrarlo todo. Mencionó la paradoja del goce autista del sujeto adherido a la pantalla que sin embargo, hace lazo con otros que están en la misma situación, señalando el carácter asintomático para estos sujetos a diferencia de la formación de un verdadero síntoma social pero que no es subjetivo. Cuestión que pone de relieve, señaló Suárez, la necesidad de una operación para que esto se produzca.

En este punto retomó las viñetas presentadas por Manuele, para indicar el valor alentador del dispositivo psicoanalítico, destacando la intervención del analista en estos dos casos que, lejos de operar como un padre o desde una perspectiva comportamental, se sirve de la interpretación por el equívoco y el corte de la entrevista, como acto constituyente del síntoma que posibilitaría la instalación de la transferencia.

Presentó entonces su hipótesis respecto del material clínico, proponiendo pensar el impasse en el quedan detenidos los sujetos. Introdujo el significante "inter", jugando con el equívoco entre internet e interface, para señalar el impasse en el que los sujetos quedan suspendidos, "quedan en la inter", expresó.

Con esta formulación se abrió el diálogo entre el público y la mesa, que giró principalmente en torno de las viñetas presentadas, con interesantes aportes de los participantes que destacaron la maniobra del analista para realzar el valor del dispositivo psicoanalítico. Se indicó la importancia de situar cómo responden los sujetos, no llamando al Otro sino con una práctica de goce que cortocircuita el campo del deseo. Se conversó entonces, sobre la necesidad de intervenir allí, no para volver al reino de la imagen sino para propiciar un encuentro posible que despeje el camino hacia una pregunta por el deseo. Se señaló también que lejos de orientar una lectura sociológica del tema, importa a los analistas estudiar cómo las imágenes afectan a los cuerpos. Finalmente se subrayó que, a pesar del imperio de las imágenes, el dispositivo psicoanalítico no renunciará a su condición ineliminable, el encuentro cuerpo a cuerpo del analista y el sujeto.

Se cerró este encuentro con la invitación a la tercera actividad de este ciclo, "Ateneo interhospitalario", agendada para el próximo 9 de junio a las 10:30hs., en el Hospital Interzonal General de Agudos "San Martín".


Reseña: Virginia Baroli.