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Carteles

Noche de Carteles
Miércoles 18 de mayo, 20 hs.

Reseña
Hablan los cartelizantes: Función del Más Uno
Antonela Garbet, Gabriel Tanevitch, Stella López, Belén Zubillaga
Coordina: María Laura Errecarte

El miércoles 18 de mayo tuvo lugar, en la sede de la EOL Sección La Plata, una nueva Noche de Carteles. En esta oportunidad, la "Función del Más Uno" fue el tema que convocó a Belén Zubillaga, Stella López, Antonela Garbet y Gabriel Tanevitch a conversar.

María Laura Errecarte, a cargo de la coordinación de la mesa, destacó el objetivo de estos encuentros, el trabajo previo, la "Noche" y la conversación como una apuesta, un llamado provocador al trabajo en el cartel y al uso del dispositivo, un medio de "formación permanente: una aventura epistémica, política y libidinal".

Antonela Garbet, presentó su texto "El Más Uno y la inconsistencia del Otro". Luego de detenerse en la definición y caracterización del cartel, destacó la función de uno de los miembros que lo componen, el "Uno en más" que no es un jefe pero cuya función singular posibilita salir del "efecto de masa". Centrándose en lo que fue su experiencia en un cartel, recortó una intervención del Más Uno que posibilitó lo que para ella fue "una forma diferente de construir un saber" ya no desde la lógica del todo, sino un saber que contemple, aloje la falta: "reducir y no inflar saber", un "deconsistir" que barra la idea misma de Escuela y en cuya operación abre paso a la posibilidad de habitarla. En este sentido, señaló que la función del Más Uno operó al modo de una bisagra entre el cartel y la Escuela, a la par que por los efectos singulares, se acerca (sin homologarse) a la función del analista en la cura.

Por su parte, Gabriel Tanevicht a partir del texto "El Más Uno en el cartel, una experiencia" destacó la función que en su caso ha tenido no solo en el cartel sino también en la relación que hoy mantiene con la Escuela. Centrándose en la topología de la relación del sujeto con el saber, situó la tensión entre lo epistémico y el modo de lazo a la Escuela y cómo una intervención suspendió el sentido previo y provocó "algo que sigue operando": la posibilidad de hacer aparecer un producto singular que no hace comunidad de saber, pero que sin embargo se comparte con algunos otros. En su caso, la construcción del rasgo de trabajo le permitió cernir aquello que era obstáculo y causa.

En tercer término, tomó la palabra Stella López quien partió de una afirmación que la conduce a una pregunta: si el discurso analítico implica un lazo social fuera del grupo, por qué hacer del cartel una herramienta privilegiada de la empresa común entre los analistas". Luego se centró en la figura del Más Uno, que "si bien es cualquiera, debe ser alguien". Presencia encarnada cuya función crucial es la de sostener "con tacto" el trabajo. "Con tacto" que apunta a un saber decir, "que no es transigir nos dice Stella- sino una suerte de provocación que despabila y descompleta al grupo, fundamentalmente ahí donde se da por supuesto lo sabido. En este sentido, retomó una intervención que al "modo de un chiste tendencioso" el Más Uno le dirigió en los primeros encuentros de un cartel, intervención fructífera cuyo efecto perturbador le permitió diferenciar "un" tema del rasgo.

Belén Zubillaga, a partir de su texto "Había una vez una función del Más Uno" se detiene en dos experiencias en relación al cartel; la primera como cartelizante, ahí donde fue víctima del efecto del Más Uno, y la segunda siendo ella Más Uno.

De ese cartel que si bien no prosperó, solo duró un encuentro, y del que fue víctima en tanto se va a un sitio en busca de algo y se encuentra otra cosa- Belén rescata lo que llamó un fracaso exitoso: un único encuentro que posibilitó producir un texto que fue seleccionado en diferentes instancias de la Escuela (Jornadas Nacionales de Carteles, Jornadas Anuales de la EOL y una posterior publicación). La sanción del Más Uno –"fracaso exitoso… ¿qué más?"- produjo un impacto que aún tiene consecuencias y que posibilitó el traspaso "del éxito al excitó", revelando en qué consiste dicha función: producir , inquietar y provocar un deseo. Cuestión con la que se confrontó cuando fue convocada a ocupar ese lugar. Dice Belén, "se trata menos de saber que de hacer": excitar el deseo, evitar el funcionamiento grupal, precipitar momentos conclusivos pero "fundamentalmente acercar a cada uno al fracaso exitoso que lo habita".

La conversación posterior puso de relieve el lugar del dispositivo del cartel previo a la creación de la Sección, como así también la permanente articulación con los dispositivos que la Escuela propone. Por otra parte, se recortó un hilo conductor en los diferentes textos: pensar la función del Más Uno como lugar problemático, un modo de encanar el no-todo, una x que se aprehende por los efectos más que por la práctica.


Reseña: Adriana Fanjul