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Noche de Biblioteca
Miércoles 24 de Abril. 20 Hs.

¿“Y si las pesadillas fueran grietas del infierno?” J.L. Borges

El miércoles 14 de Agosto, en la Sede de la EOL – Sección La Plata, tuvo lugar la Segunda Noche de Biblioteca, que evocando las palabras de Borges en el título, le rindió homenaje.

Los invitados: GermánProsperi (filósofo-escritor), Silvina Molina y José Damiano, asociada y miembro de la EOL- Sección La Plata. Y en la coordinación, Mariela Lorenzi, quien abrió la mesa con la voz de J.L Borgeshablando sobre la pesadilla, en una Conferencia en el Teatro Coliseo de Buenos Aires, en1977.

I. Prosperi y los demonios

GermánProsperidestacó de la célebre conferencia, “el horror de la pesadilla”,aludiendo al origen demoníaco que Borges allí le atribuye.

Hizo un recorrido del temadel sueño desde la antigüedad, poniendo en consideración dos tesis: 1- que la pesadilla es la experiencia de un miedo primitivo a lo Otro, a un dominio irreductible a lo humano; 2- que la psiquis humana en cuanto tal se ha constituido a partir de una introyección o interiorización de este dominio Otro.

Seguidamente se refirió a lo que Freud plantea en Tótem y Tabú acerca del animismo, como un modo de exteriorización de las investiduras afectivas, una proyección al exterior de los contenidos del inconsciente. Y mencionó los trabajos de Tito Vignoli y de Gilbert Simondon para hacer un contrapunto a las tesis de Freud.La referencia a Simondon acerca de “los arreglos topológicos” que el viviente efectúa entre el adentro y el afuera permitió ligar, en la conversación posterior, el tema de la constitución del psiquismo con el concepto lacaniano de extimidad.

Hacia el final de su exposición Prosperi retomó las preguntas de Borges: “¿Y si las pesadillas fueran estrictamente sobrenaturales? ¿Si las pesadillas fueran grietas del infierno? ¿Si en las pesadillas estuviéramos literalmente en el infierno?”

Y ensayó una respuesta: cada vez que tenemos una pesadilla actualizamos ese miedo primitivo hacia el Afuera, hacia lo Otro, que Borges identifica con lo demoníaco. Tener una pesadilla es experimentar la condición demoníaca, es decir extra-humana, de nuestra propia psiquis. A diferencia de Jean-Paul Sartre para quien el infierno eran los otros, Borges pareciera insinuar que en verdad el infierno somos nosotros mismos, nuestra propia maquinaria psíquica, y que las pesadillas son grietas a través de las cuales nos abismamos o, mejor aún, caemos, como se cae en el sueño o en el amor, en el Afuera de nuestra “interioridad” cósmica.

II.Molina y su elogio de y para

El título de su trabajo “El sabor de la pesadilla”, propuso un elogio de la misma, no solo porque ésta “acerca a lo real, a lo imposible, a lo impensable, a lo que está por fuera de la representación y a lo insoportable, sino porque, quizás, permite imaginar un real posible, abriendo camino –como dice Leonardo Gorostiza-hacia la dignidad de la invención de cada uno”.

En su exposición, Silvina aludió al trabajo compartido con AlejandraEidelberg, a quien rindió su homenajerefiriéndose a una cita que ésta tomó de una nota al pie de “La carta robada”, donde Lacan afirma que la obra de J. L. Borges armoniza con “el phylum de nuestro discurso”.

También hizo mención a la conferencia de Borges, destacando que “los sueños son el género, la pesadilla la especie”. Y subrayó las distintas denominaciones de la pesadilla según las lenguas –efialtes en griego,Alp, en alemán, y el incubus latino. Todas alusiones al demonio que oprime al durmiente y le inspira la pesadilla. Destacó tambiénque para Borges, “la palabra más sabia y ambigua” la encontramos en su nombre inglés, thenightmare, que significa para nosotros “la yegua de la noche”.

Molina señaló que para Borgeslo importante en la pesadilla no son las imágenes sino lo que éstas producen, es decir, sus efectos.

Luego se refirió a Lacan en su Seminario 10, quien define a la pesadilla como “el íncube o el súcube, ese ser que hace sentir todo su opaco peso de extraño goce sobre nuestro pecho, que nos aplasta bajo su goce”. Y sostuvo que así como Lacan propone pensar que la pesadilla alcanza un real, del mismo modo hay que concebir lo que él espera de la interpretación en su última enseñanza.

Por último, planteó que nuestra experiencia analítica nos demuestra que si bien, no-toda interpretación se eleva a la dignidad de la pesadilla, hay algunas que sí, las llamamos inolvidables y nos enseñan que no es tan fácil volver a dormirse después de ellas.

Concluyó su exposición con un poema de Borges, titulado “Efialtes”

III. Damiano y el valor clínico del infierno y el dormir.

José Damiano llamó a su trabajo “Desvelo”y comenzó leyendo párrafos de un texto deMaySinclaire, titulado“Donde su fuego nunca se apaga”. En este relato pesadillesco que encontró siguiendo una sugerencia de Borges, aparece una versión muy singular del “infierno”, concebido aquí como una memoria que regresa al peor de los recuerdos, para fijarse allí por toda la eternidad.

A continuación retomó la reflexión sobre el tema con la mira puesta en el XII Congreso de la AMP del año próximo, subrayando la importancia de nuestras problemáticas clínicas actuales, interrogándose por el dormir, la función del sueño y el insomnio como síntoma epidémico contemporáneo.

Destacó dos cuestiones de la lectura que Lacan realizara en el Seminario 21 del texto freudiano “Los límites de la interpretabilidad de los sueños”: por un lado, los límites de la interpretabilidad formalizados como una función matemática, y por otro,las funciones lacanianas de la utilidad y el Goce, necesarias para la función del dormir.

Para concluir, intentó llevar la cuestión de la pesadilla al nudo borromeoaplanado. “Si Freud necesitó plantear el deseo de dormir, es por un lado porque esa actividad no está garantizada por el organismo, y por el otro porque el dormir está constantemente amenazado con interrumpirse por un goce fuera de cuerpo insoportable” (…) “será necesario el trabajo del sueño mediante la metáfora, la metonimia y la figurabilidad, para que enganchen con el imaginario Otro goce, induciendo el principio del placer, produciendo así el sueño y permitiendo el dormir, poniendo un velo a lo insoportable.”

La Noche continuócon una fecunda conversación, en la que, y porqué no contarlo…entre Borges y Hitchcock, Dalí metió la cola…el Inconsciente Aún!


Reseña: Claudia Núñez