KAIRÓS | Interpretar la violencia
BOLETIN KAIRÓS #2 - Julio de 2019

Argumento y Ejes

Hacia las VI Jornadas Anuales de la EOL Sección La Plata

Interpretar la violencia

Argumento

El tema propuesto para las próximas VI Jornadas Anuales de la EOL Sección La Plata, “Interpretar la violencia” es el producto del trabajo epistémico que se trazó como orientación central de las actividades de este año, a saber, la interpretación.
En esta ocasión, el desafío es articularlo a la problemática de la violencia, de tanta vigencia en la actualidad. Al hablar de interpretación solemos referirnos a un instrumento vehiculizado por la palabra, el lenguaje e incluso hacia el final de la enseñanza lacaniana, lalengua. La violencia, en cambio, reina donde no es la palabra la que domina. Parece tratarse de dos órdenes disyuntos, heterogéneos.
Este es, entonces, el tema propuesto, tan interesante como complejo de abordar.
No cabe duda de que hay muchos discursos que tratan de interpretar la violencia. Desde la antigüedad hasta el presente los discursos sociológicos, jurídicos, filosóficos, entre otros, se han propuesto esta tarea. Nuestra apuesta, la que intentaremos desarrollar en este argumento, es cómo pensar la violencia desde la orientación lacaniana, y la posibilidad de su interpretación.
Si pensamos a la violencia como un síntoma social, debemos comenzar diciendo que no es actual, sino que se remonta a los orígenes de la humanidad. Es, en tanto tal, inherente a la condición humana. Sí podemos plantear, no obstante, que en la actualidad toma nuevas formas, o tal vez no tan nuevas pero ciertamente en una ascendencia creciente. No vamos a soslayar esa cuestión, desde luego, pero nuestro tema, que tiene, al mismo tiempo, que ser nuestro eje, es la posibilidad de su interpretación, tanto en su dimensión clínica como en la social.

 

Violencia y pasaje al acto
El término violencia no es estrictamente psicoanalítico, a pesar de que tanto Freud como Lacan se hayan referido a él a lo largo de sus obras.
El psicoanálisis ha sido interpelado, ya desde Freud, a pronunciarse respecto de la violencia y la posibilidad de su interpretación. Es entonces un discurso al que se le supone un saber sobre la violencia. Algo tendríamos que poder decir sobre ella.
En la correspondencia con Einstein[1], Freud se pregunta, a propósito del binomio derecho-poder, si está “autorizado a sustituir la palabra poder por violencia, más dura y estridente” ya que, agrega, “los conflictos de intereses entre los hombres se zanjan en principio mediante la violencia”.
Freud propone pensar allí que, lejos de ser un asunto que pueda extinguirse o prevenirse, la violencia es un rasgo propio de la condición humana a partir del cual se organizaron las sociedades. Se trata en todo caso, dirá, de establecer los lazos que la reduzcan lo máximo posible.
Lacan, por su parte, señala ya a la altura de la “Introducción al comentario de Jean Hyppolite…”[2], que cuando se termina el poder de la palabra “empieza el dominio de la violencia”.
Muchos años más tarde, en el Seminario 18[3], en plena conceptualización del semblante y del discurso que éste soporta, propone que “Si el discurso del amo constituye el lecho, la estructura, el punto fuerte en torno del cual se ordenan varias civilizaciones, es porque el resorte es allí, pese a todo, de un orden distinto que la violencia[4].
Entonces, según estas referencias, cuando se cruza el límite de la palabra, o el del discurso - es decir, cuando se cae el semblante- se revela lo real en su peor forma, la vía del pasaje al acto.
Es así que violencia y pasaje al acto (una noción sí lacaniana) se revelan como conceptos solidarios entre sí. Introducimos una interrogación aquí -que retomaremos, por cierto- respecto de qué interpretación haría deconsistir esta salida a lo peor, a saber, la dimensión del asesinato-suicidio.
Una advertencia: despertar a lo real puede tener este efecto. No conviene idealizarlo!

 

La vía del síntoma
En su ponencia titulada “Niños violentos”[5], Jacques-Alain Miller se pregunta por el estatuto de la violencia en los niños para precisar que, en la medida en que no hay una sustitución de la satisfacción de la pulsión, la violencia se opone al síntoma. “La violencia es la satisfacción de la pulsión de muerte”, no su sustitución, dirá. Desde la perspectiva freudiana del síntoma, no habría sustitución en juego y, por ende, tampoco desciframiento posible. ¿Hay algún lugar para la interpretación allí?
Retomemos. Decíamos que la manera de frenar el pasaje al acto se vincula a la de conservar el semblante, vale decir, en última instancia, la vía del Nombre del Padre.
Es claro que éste ha tenido cierta eficacia durante siglos, pero ¿qué sucede ahora, que ese semblante está caído, degradado? Podemos caer en la nostalgia de los tiempos pasados -y olvidarnos de nuestra práctica- o abrir nuestras orejas a la última noción de síntoma en la enseñanza de Lacan.
Vayamos despacio, pero la idea de Lacan es que ya no es sólo el semblante -vehiculizado por el discurso de un amo desfalleciente- el que es capaz de ser eficaz para frenar el efecto real del pasaje al acto. De esto puede ser capaz también el síntoma, si lo tomamos -como en “La Tercera”[6]- en una versión más amplia que excede al goce fálico.

 

Acerca de los goces
En efecto, en “La Tercera”[7], Lacan dibuja su nudo con tres goces: el fálico, el goce-sentido y el Otro goce. Y nos dice que el síntoma no está hecho solamente de goce fálico. ¡Hermosa novedad! porque si es así –en lo que hace a nuestro tema, “Interpretar la violencia”, violencia como efecto del odio, que es puro goce fuera-de-cuerpo, tanto pulsional como fálico- tenemos una chance de interpretación que ya no va por la vía de restaurar el semblante -o el Nombre del Padre- sino que permite, mediante el equívoco, la posibilidad de propiciar otro goce que “le gane terreno al goce fálico”[8].

 

Interpretar la violencia
La interpretación por el equívoco, propuesta por Lacan como la única herramienta para tratar el síntoma (sinthome), tiene sin embargo el riesgo del desvío al doble sentido y con él, la posibilidad de darle una mayor consistencia.
Propone entonces un equívoco que produzca un sentido pero, al mismo tiempo, un agujero, un sens blanc[9](juego homofónico en francés entre sentido blanco y semblante).
Cabe aquí, como ejemplo, mencionar una de las interpretaciones inolvidables recortadas por Ram Mandil en su testimonio, donde pone en juego diferentes finalidades de la articulación entre el significante y el goce: faire taire le sur moi universitaire[10], donde luego de la sorpresa que le produjo esta intervención pudo ubicar que se trataba de “una orientación que no era ni la de responder, ni la de dejar de responder a la demanda del superyo, sino la de silenciar los efectos de esa demanda sobre mí para que fuese posible escuchar las resonancias de mi cuerpo.”[11] Interpretación por el equívoco que produce una resonancia poética y que, al mismo tiempo, produce un efecto en su vida, vivificante. Operación analítica que transmite esa materialidad, ese caldo de lenguaje donde un sujeto se emparenta, aprende la-lengua “con la esperanza de enganchar, de ferrer, ella, lalengua, lo que equivoca con hacer-real (faire –reel)”[12]
Como señala Eric Laurent, “es la poética lo que permite a Lacan situar el lugar y la función de la interpretación psicoanalítica” ya que “la interpretación, como la poesía, debe apuntar a lo nuevo en la unión del sonido y el sentido. Más que traducción, la interpretación debe ser neológica, equívoca, resonante”[13].
Por último, y a modo de interrogante abierto, nos queda indagar acerca de ese otro real que se pone en juego en la experiencia analítica a partir de la transferencia positiva, de la cual Lacan dice, al final de su enseñanza, que “no siempre se sabe lo que es la transferencia positiva”.[14] Parece aquí separarla del anverso del odio, (odioamoramiento) que conocemos más. Entonces, ¿un amor nuevo? ¿Más real? ¿Un amor que permita, en el dispositivo analítico, producir algo que apacigüe la violencia? Les pasamos el interrogante, esperando que a quienes esto les resuene acepten recoger el guante.

Comisión Científica: Cecilia Gasbarro, María Errecarte, Manuel Carrasco Quintana

 

Ejes

1- Violencias en la actualidad

  • Niños violentos, niños violentados.
  • Radicalización de la violencia: segregación y racismo.
  • Trauma en los cuerpos-violencia en las ciudades.
  • El derecho y su revés. Empuje a la judicialización.
  • Violencia de género, femicidios, violencia en las virilidades.
  • Nuevos nombres de la violencia (piropo, machismo, acoso).

2- Clínica de la violencia

  • Clínica del pasaje al acto y del acting out.
  • Incidencia actual de la pulsión de muerte.
  • Transferencia positiva y negativa: usos y efectos en el dispositivo.
  • Los delirios pasionales: erotomanía, reivindicación y celos.
  • Odio y Agresividad: extimidad en los lazos. La figura del semejante y el prójimo.
  • Clínica del estrago.
  • Cuando el Otro es malo.

3- ¿Se puede interpretar la violencia?

  • La violencia de la interpretación: la palabra que hiere, ¿es al mismo tiempo la que vivifica?
  • Los usos del equívoco y sus problemas: el doble sentido.
  • Ética: Política del síntoma. Una interpretación que apunte a un goce en el cuerpo, que tiene su lugar en el síntoma.
  • La interpretación jaculatoria.
  • La interpretación poética –no sin sentido pero produciendo un vacío mediador.

NOTAS

  1. Freud, S., “¿Por qué la guerra?” (Einstein y Freud), Obras completas, T. XXII, Ed. Amorrortu, Buenos Aires, 1997, p. 188.
  2. Lacan, J. Introducción al comentario de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud”, Escritos 1, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires, 1988, pág.360
  3. Lacan, El Seminario, Libro 18, De un discurso que no fuera del semblante, Ed Paidós, Buenos Aires, 2009.
  4. Ibid., pág. 25. La cursiva es nuestra.
  5. Miller, J-A., “Niños violentos, Intervención de clausura de la 4ta Jornada del Instituto del Niño, versión online en https://psicoanalisislacaniano.com/ninos-violentos/
  6. Lacan, J. “La tercera”, en Revista Lacaniana, Año X, N° 18, Publicación de la E.O.L., Buenos Aires, 2015.
  7. Ibid.
  8. Ibid., pág. 23
  9. Miller, J-A., El ultimísimo Lacan, Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller, Ed. Paidós, Bs. As., 2012, pág. 142.
  10. Ram Mandil, “Poesía, ¿a esta hora?”, en Revista Lacaniana Año XIII, N° 25, Publicación de la E.O.L., págs. 127-128.
  11. Ibid, pág. 128.
  12. Lacan, Jacques, “Hacia un significante nuevo”, en Revista Lacaniana Año XIII, N° 25, Publicación de la E.O.L., pág. 16.
  13. Laurent, Eric. El reverso de la biopolítica, Ed. Grama, Buenos Aires, 2016, pág. 276.
  14. Lacan. “Seminario 24”. Inédito. Clase 10-5-1977.

EOL Sección La Plata